El Día que Dejé de Cargar lo que No Era Mío
Cómo Empecé a Proteger mi Energía y a Cambiar mi Vida
Hoy quiero contarte acerca de mis primeros pasos y el proceso que me llevó a avanzar poco a poco. El primer cambio no fue agregar algo nuevo a mi vida. Fue quitar. Y eso fue lo más difícil de aceptar.
Durante mucho tiempo pensé que necesitaba más información, más técnicas, más respuestas. Pero cuando empecé a observar con honestidad, me di cuenta de que estaba cargando cosas que ya no me pertenecían: pensamientos repetidos, miedos heredados y expectativas que ni siquiera eran mías.
Entendí que muchas creencias eran basura para mi vida y que no me sumaban en el camino de la felicidad y el amor.
No lo hice de golpe. Al principio solo observaba. Me preguntaba por qué ciertas situaciones me dejaban agotado. Por qué algunas conversaciones me drenaban mi batería a cero. Por qué había días en los que, sin hacer nada “mal”, terminaba sin energía.
Empecé por lo más simple. Cuestioné ideas que había repetido toda mi vida sin analizarlas. Cada vez que una de esas creencias aparecía, no la rechazaba. La miraba y me hacía una sola pregunta: “¿Esto me expande o me encierra?”
Al mismo tiempo, comencé a cuidar mi energía como algo valioso. Dejé de justificar el cansancio constante y de normalizar la tensión. No fue egoísmo. Fue autorespeto y amor propio.
Aprendí a reconocer cuándo mi energía se filtraba intentando convencer o agradar a otros. Y algo curioso ocurrió: al dejar de cargar con lo que no era mío, empecé a sentir espacio. Silencio. Claridad.
No porque todo estuviera resuelto, sino porque por primera vez mi energía estaba disponible para mí. Antes de llenar mi vida de cosas bonitas, tenía que hacer espacio para recibirlas.
Si estás leyendo esto y algo resuena en ti, quizás estés en ese mismo punto. El punto donde no se trata de hacer más, sino de soltar mejor. Y cuando eso sucede, todo empieza a cambiar.
¿Te sientes más ligero hoy? ☕
Proteger tu energía es una declaración de intención. Si este contenido gratuito te ha servido de guía, puedes apoyar mi trabajo invitándome a un café.